TEGUCIGALPA. El más reciente informe de la organización Human Rights Watch (HRW) ha caído como un balde de agua fría sobre la clase política hondureña. El documento, que analiza la situación del país tras el turbulento proceso electoral de 2025, confirma lo que muchos sectores sociales han denunciado: Honduras sigue atrapada en una red de corrupción, violencia contra defensores y una alarmante debilidad institucional.
Elecciones 2025: Entre el fraude y la injerencia externa
HRW no se guardó nada al calificar los comicios que llevaron a la presidencia a Nasry «Tito» Asfura. El informe destaca que el proceso estuvo «manchado» por denuncias de fraude y una violencia política que cobró la vida de 13 hondureños.
Además, la organización puso el foco en la intervención del presidente de EE.UU., Donald Trump, cuyo respaldo a Asfura y las amenazas de cortar la ayuda financiera al país fueron factores determinantes que llevaron a la entonces mandataria Xiomara Castro a declarar las elecciones como «nulas».
Corrupción: El cáncer que no cede
A pesar de las promesas de una CICIH que nunca terminó de aterrizar con plenos poderes, el informe señala que el Congreso Nacional sigue siendo el «escudo» de los corruptos.
- Leyes de impunidad: HRW critica que se mantengan normativas que bloquean sanciones contra diputados.
- Amnistías polémicas: Se cuestiona la vigencia de amnistías que favorecen a exfuncionarios del gobierno de Manuel Zelaya.
- Narcopolítica: El informe revive el escándalo de Carlos Zelaya, cuya confesión de reuniones con narcos en 2013 sigue siendo una herida abierta en la credibilidad de la clase política.
Un país de contrastes dolorosos
Mientras los políticos se disputan el control del Estado, la realidad del hondureño es otra:
- Hambre y Pobreza: El 60.1% de la población vive en pobreza. Lo más grave: 1 de cada 4 niños menores de 5 años sufre desnutrición crónica.
- Miedo en el campo: Los defensores del medio ambiente y la tierra, especialmente en comunidades Garífunas e indígenas, siguen siendo blanco de asesinatos y desplazamientos forzados ante la ineficacia del Sistema Nacional de Protección.
- Feminicidios: Con una tasa de 4.75 por cada 100,000 habitantes, Honduras sigue siendo uno de los lugares más peligrosos de la región para ser mujer.
EL MINUTO INFORMATIVO opina: El informe de HRW no es solo una lista de quejas, es una radiografía de un país que exige justicia real, no solo promesas de campaña. La pregunta para la nueva administración es: ¿Se atacará la raíz del problema o seguiremos bajo la sombra de la impunidad?






















