La histórica conflictividad agraria en el Valle del Aguán ha tomado un nuevo y peligroso giro este lunes. Grupos campesinos y fuerzas de seguridad protagonizaron tensos encuentros tras el intento de recuperación de varias fincas de palma africana que permanecen ocupadas desde hace meses. La falta de una solución definitiva por parte de la Comisión de Seguridad Agraria y Acceso a la Tierra ha generado un clima de incertidumbre que ya afecta las proyecciones de exportación para el segundo trimestre del año.
Representantes del sector empresarial han manifestado su profunda preocupación, señalando que la falta de seguridad jurídica ahuyenta la inversión extranjera y pone en riesgo miles de empleos directos en los departamentos de Colón y Atlántida. Por su parte, las organizaciones campesinas sostienen que el Estado no ha cumplido con los acuerdos de adjudicación de tierras firmados anteriormente, lo que los obliga a mantener las medidas de presión.
Expertos legales sugieren que, de no alcanzarse un diálogo nacional genuino que incluya a todas las partes, el conflicto podría escalar a nivel nacional, afectando otros rubros como el café y la ganadería. Mientras tanto, el flujo de divisas por concepto de aceite de palma —uno de los principales productos de exportación de Honduras— muestra señales de estancamiento debido a la paralización de varias plantas extractoras en la zona.























