Quimistán rechaza posible megacárcel en Naco y advierte riesgo para 25,000 empleos

Quimistán, Santa Bárbara. — La posible construcción de una cárcel de máxima seguridad en el valle de Naco abrió un nuevo debate en Honduras, luego de que autoridades municipales de Quimistán rechazaran que el proyecto penitenciario sea instalado en una zona que durante los últimos años se ha convertido en uno de los principales polos industriales y de crecimiento del noroccidente del país.

La Municipalidad de Quimistán solicitó formalmente al Congreso Nacional buscar otra ubicación para el proyecto, al considerar que establecer un complejo penitenciario de máxima seguridad podría afectar nuevas inversiones, expansión urbana y oportunidades laborales.

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Según cifras proporcionadas por la comuna, actualmente operan alrededor de 21 instalaciones industriales que generan aproximadamente 25,000 empleos en el valle de Naco.

La posición municipal surge mientras el Congreso Nacional impulsa la construcción de un nuevo centro penitenciario inspirado en algunas de las medidas de máxima seguridad implementadas en El Salvador.

Sin embargo, hasta este momento Naco no ha sido seleccionado oficialmente como la ubicación definitiva de la nueva cárcel.

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Alcalde pide al Congreso sacar el proyecto de Quimistán

El alcalde de Quimistán, Rubén Darío Pacheco Pereira, remitió una comunicación al presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, exponiendo la posición de la municipalidad.

El planteamiento no se opone a la construcción de una nueva cárcel de máxima seguridad en Honduras.

La solicitud es que el complejo sea construido fuera de Quimistán y en un territorio donde no interfiera con el desarrollo industrial, comercial y habitacional.

Las autoridades municipales sostienen que Naco ha experimentado una importante transformación durante los últimos años y consideran que ese crecimiento podría verse comprometido si la zona termina convirtiéndose en sede de un complejo penitenciario de grandes dimensiones.

Naco genera alrededor de 25,000 empleos

Uno de los principales argumentos presentados por la municipalidad es el peso económico que actualmente tiene el valle.

Según la información proporcionada por las autoridades locales, unas 21 instalaciones industriales funcionan en la zona y generan aproximadamente 25,000 puestos de trabajo.

A esto se suman proyectos de expansión que podrían aumentar considerablemente la actividad económica.

La municipalidad reporta inversiones proyectadas para:

  • Tres nuevos centros comerciales.
  • Tres plantas fotovoltaicas.
  • Doce desarrollos inmobiliarios.
  • Proyectos relacionados con el aprovechamiento de puzolana.
  • Nuevas iniciativas industriales y comerciales.

El crecimiento poblacional también ha sido considerable.

De acuerdo con la alcaldía, el sector pasó de aproximadamente siete comunidades en 2013 a 22 en la actualidad.

Una cárcel inconclusa lleva dos décadas en Naco

La controversia actual tiene un antecedente importante.

En Naco se encuentran las instalaciones inconclusas del proyecto penitenciario conocido como Centro Penal de La Acequia, cuya construcción comenzó aproximadamente en 2006.

La obra surgió después de la tragedia ocurrida en 2004 en el antiguo centro penal de San Pedro Sula, donde un incendio provocó la muerte de más de un centenar de privados de libertad.

La intención era construir una nueva instalación penitenciaria que permitiera mejorar las condiciones de reclusión y sustituir infraestructura deteriorada.

Sin embargo, diferentes problemas financieros y administrativos impidieron terminar el proyecto.

Dos décadas después, parte de aquella infraestructura continúa abandonada.

Millones de lempiras ya fueron invertidos

La posibilidad de reutilizar las instalaciones ha cobrado fuerza porque el Estado dispone de una extensión superior a las 70 manzanas en el sector.

Además, durante diferentes administraciones se destinaron cientos de millones de lempiras al proyecto sin que la cárcel llegara a funcionar.

Estimaciones divulgadas alrededor del nuevo proyecto sitúan entre L300 millones y L400 millones el valor de infraestructura existente que podría ser aprovechada, aunque otros cálculos históricos sobre las inversiones acumuladas son superiores.

Precisamente por la existencia del terreno y las construcciones abandonadas, Naco aparece entre las alternativas consideradas para desarrollar el nuevo complejo.

Nueva cárcel tendría capacidad para miles de privados de libertad

El Congreso Nacional pretende impulsar un centro de máxima seguridad destinado principalmente a integrantes de maras, pandillas y estructuras del crimen organizado.

Entre los planteamientos conocidos se ha mencionado un complejo capaz de albergar hasta 10,000 privados de libertad, aunque las características definitivas todavía deberán establecerse en el diseño técnico del proyecto.

La iniciativa cobró fuerza después de una visita realizada por una delegación de diputados hondureños al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador.

Los congresistas conocieron directamente los sistemas de vigilancia, aislamiento, control interno y otras medidas utilizadas en ese complejo.

El objetivo hondureño no necesariamente sería reproducir exactamente la infraestructura salvadoreña, sino adoptar algunas de sus medidas de máxima seguridad y adaptarlas a las condiciones del país.

Congreso quiere comenzar las obras este año

El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, ha planteado acelerar el proyecto.

La intención es que diferentes instituciones del Estado trabajen conjuntamente para definir ubicación, costos, diseño y mecanismos de financiamiento.

El Legislativo ya aprobó una moción orientada a respaldar al Poder Ejecutivo y a las instituciones responsables para avanzar en la búsqueda de recursos y del terreno donde se desarrollaría la obra.

Entre las instituciones involucradas se encuentran la Secretaría de Finanzas y el Instituto Nacional Penitenciario.

La meta planteada desde el Congreso es que los trabajos puedan comenzar durante 2026 y que la construcción tenga un plazo aproximado de ocho a diez meses, una vez definido el proyecto.

Quimistán propone una alternativa para La Acequia

La Municipalidad no quiere que las instalaciones abandonadas permanezcan sin uso.

Su propuesta es convertirlas en un Centro Regional de Formación Técnica que pueda atender a habitantes de Santa Bárbara y Cortés.

El objetivo sería formar trabajadores especializados para responder a la creciente demanda de mano de obra de las industrias establecidas en el valle.

Para las autoridades locales, esta utilización sería más compatible con el crecimiento económico experimentado por Naco.

El planteamiento busca aprovechar parte de una infraestructura que durante aproximadamente dos décadas no ha logrado cumplir la función para la cual originalmente fue construida.

Seguridad y desarrollo económico entran en debate

La controversia coloca frente a frente dos necesidades importantes para Honduras.

Por un lado, existe presión para mejorar un sistema penitenciario que durante años ha enfrentado problemas de hacinamiento, control interno, infraestructura y presencia de estructuras criminales dentro de los centros penales.

Por otro, Quimistán argumenta que una decisión de esta magnitud debe considerar el impacto sobre comunidades que han desarrollado una creciente actividad industrial.

La discusión, por tanto, no se limita a determinar si Honduras necesita una cárcel de máxima seguridad.

La pregunta también es dónde debe construirse y qué criterios deben utilizarse para seleccionar el lugar.

Ubicación todavía no está decidida

Este es uno de los puntos fundamentales del debate.

Aunque Naco aparece como una de las alternativas más mencionadas y cuenta con terreno e infraestructura propiedad del Estado, no existe hasta ahora una confirmación definitiva de que la megacárcel será construida allí.

Las autoridades deberán analizar aspectos técnicos, financieros, territoriales y de seguridad antes de adoptar una decisión.

La oposición expresada por Quimistán añade ahora un nuevo elemento que deberá ser considerado.

La discusión probablemente continuará durante los próximos días mientras el Gobierno y el Congreso avanzan en la búsqueda del terreno y los recursos.

El desafío: encontrar un equilibrio

La construcción de un centro penitenciario de máxima seguridad podría convertirse en una de las principales obras de seguridad pública de los próximos años.

Pero su ubicación será determinante.

Una infraestructura diseñada para albergar a miles de integrantes de estructuras criminales necesita condiciones especiales de seguridad, acceso, vigilancia y logística.

Al mismo tiempo, las comunidades cercanas necesitan garantías de que su desarrollo económico y calidad de vida no serán perjudicados.

Quimistán ha dejado clara su posición: respalda las medidas dirigidas a fortalecer la seguridad nacional, pero considera que el valle de Naco debe continuar desarrollándose como una zona industrial, comercial y habitacional.

Ahora corresponderá al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo determinar si mantienen a Naco entre las alternativas o buscan otro terreno para desarrollar el proyecto.

El Minuto Informativo HN continuará dando seguimiento a la decisión sobre la ubicación, financiamiento y características de la nueva cárcel de máxima seguridad que Honduras pretende construir.

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