Fin del TPS pone en riesgo cientos de millones de dólares en remesas para Honduras

Tegucigalpa. — El eventual retorno a Honduras de miles de compatriotas que se beneficiaban del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos podría generar un importante impacto económico y social para el país, especialmente por la posible reducción de las remesas familiares.

Un nuevo análisis del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) advierte que alrededor de 72,000 hondureños podrían verse afectados por la finalización del programa migratorio, en un momento en que Honduras mantiene una fuerte dependencia de los recursos enviados desde el extranjero.

De acuerdo con el organismo, los beneficiarios hondureños del TPS enviaron aproximadamente US$310 millones en remesas durante 2025, aunque la estimación contempla un rango de entre US$250 millones y US$370 millones.

¿Por qué el fin del TPS preocupa a Honduras?

El TPS permitió durante años que miles de hondureños permanecieran legalmente en Estados Unidos y obtuvieran autorización para trabajar.

Honduras fue incorporada al programa en 1999, después de los graves daños provocados por el huracán Mitch. Desde entonces, la protección fue extendida en diferentes ocasiones hasta que Estados Unidos decidió ponerle fin.

El escenario actual plantea la posibilidad de que una cantidad importante de hondureños tenga que regresar al país si no cuenta con otra vía legal para permanecer en Estados Unidos.

El FOSDEH considera que este eventual retorno representa un desafío que va mucho más allá del aspecto migratorio, debido a las condiciones económicas y laborales que encontrarían los retornados.

Las remesas, un pilar de la economía hondureña

El impacto potencial sobre las remesas es uno de los principales puntos de preocupación.

Honduras recibió aproximadamente US$11,904.4 millones en remesas durante 2025, cifra equivalente al 29.6 % del Producto Interno Bruto (PIB), según los datos citados por el FOSDEH.

Esto demuestra el enorme peso que tienen las remesas en la economía nacional y en la economía de miles de familias.

Una disminución de los envíos provenientes de Estados Unidos podría afectar directamente el consumo de los hogares, especialmente en comunidades donde las remesas representan una parte importante de los ingresos familiares.

Un mercado laboral con grandes dificultades

El eventual retorno de decenas de miles de personas también representa un desafío para el mercado laboral hondureño.

Según el análisis del FOSDEH, aunque la tasa de desocupación se ubicó en 4.9 % durante 2025, una parte importante de la población ocupada enfrenta problemas relacionados con bajos ingresos y empleo informal.

El organismo señala que 33.4 % de la población ocupada estaba subocupada por insuficiencia de ingresos, mientras que el sector informal concentraba aproximadamente 74.8 % de las personas ocupadas, según la medición oficial más reciente citada en el informe.

Estas condiciones podrían dificultar la incorporación de miles de retornados a empleos formales y con ingresos suficientes.

También aumentaría la presión sobre los servicios públicos

El regreso de los beneficiarios del TPS podría generar una mayor demanda de servicios de salud, educación, vivienda y empleo, además de incrementar las necesidades de atención para las personas que regresen con sus familias.

El FOSDEH advierte que el país necesita prepararse para evitar que el retorno se convierta en un problema adicional para comunidades que ya enfrentan condiciones de pobreza y limitadas oportunidades laborales.

Según los datos citados por el organismo, 60.1 % de los hogares hondureños se encontraba en condición de pobreza en 2025.

La situación es todavía más compleja en las zonas rurales, donde las necesidades básicas insatisfechas y las limitaciones de acceso a servicios son mayores.

FOSDEH pide preparar un plan para los retornados

Ante este panorama, el FOSDEH considera necesario que Honduras adopte medidas anticipadas para atender a los compatriotas que eventualmente regresen al país.

Entre las recomendaciones planteadas se encuentran facilitar la orientación jurídica para los beneficiarios del TPS, promover una transición ordenada y fortalecer los programas de reintegración laboral y económica.

También plantea mecanismos que permitan proteger los ingresos familiares y facilitar el acceso a servicios financieros, además de impulsar programas de emprendimiento para quienes regresen.

El organismo considera importante que las instituciones públicas, gobiernos locales, sector privado y organizaciones de cooperación trabajen de manera coordinada.

Un desafío económico y migratorio

El fin del TPS representa para Honduras un desafío que combina migración, empleo, remesas y protección social.

El país no solamente tendría que enfrentar el posible retorno de miles de personas, sino también las consecuencias que una reducción de las remesas podría generar en los hogares que dependen de esos recursos.

Por ello, el FOSDEH insiste en que Honduras debe prepararse con anticipación y establecer mecanismos para conocer cuántas personas retornarán, cuáles son sus necesidades y cómo pueden integrarse nuevamente a la economía nacional.

Mientras continúa el proceso relacionado con la terminación del TPS, el impacto económico de la medida permanece como uno de los principales temas de preocupación para Honduras y para las familias que dependen de los ingresos enviados desde Estados Unidos.

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